sábado, 12 de febrero de 2011

A veces


A veces, en mis momentos tristes, pensamientos se transforman en pajarracos negros, abandonan mi cabeza y se quedan largas horas dando vueltas sobre un despojo de ansiedad y desasosiego.

Sólo a veces…


lunes, 7 de febrero de 2011

Una cigüeña ingeniosa

Érase una vez una cigüeña que dedicó su vida al reparto de bebés. Centenares de hermosos pequeñuelos fueron transportados por sus robustas alas llegando sanos y salvos a su destino.

Por muchos años viajó desde París, surcando el cielo con sus valiosos paquetes a buen resguardo, dentro de un blanquísimo pañuelo atado a su pico. Atravesó increíbles distancias… altísimas montañas, vastas llanuras e inmensos océanos para llenar de amor muchos hogares al rededor del globo.

La fábrica de bebés tenía una solicitud marcada “urgente” que debía llegar de inmediato a un paraíso terrenal fuente de brillantes colores: Venezuela. Era un pedido muy especial…. Se trataba de un pequeño milagro repleto de dones maravillosos. Estaría colmado de extraordinaria inteligencia…belleza y mirada sensible a la vida.

Pero la cigüeña agotada de tantas largas travesías, no tenía más fuerzas para hacer otro extenuante viaje al lejano edén sudamericano, y por eso trazó un ingenioso plan que le permitiese quedarse a descansar en la ciudad de la luz.

Paseaban tomados de la mano por los Campos Elíseos. Eran diferentes a las demás parejas. Su aura resplandecía y los hacía destacar de entre la multitud. La cigüeña decidió bajar a echar un vistazo, y cuál sería su sorpresa al darse cuenta que los esposos que había estado observando, estaban hechos de la misma esencia y del mismo calor humano del crío que debía transportar a Venezuela…

Sonrió pícara al reparar que sí podía tener una jubilación temprana. ¡Era una idea excelente! ¡No tendría que ir a Venezuela para hacer una unión perfecta!

….

Satisfecha, anidó plácida en la chimenea de una de las casas de las afueras de París. Esperaba ansiosa el día en que, con un vuelo corto y cómodo, completaría las vidas de Gustave y Coraline…

Ya no sólo compartirán cama, sueños y jardín…

-Fin-

miércoles, 2 de febrero de 2011

Statua Ecclesiæ Latinæ

Seguí el ritual al pie de la letra. Incesantemente repetí todas las oraciones. Decreté mil órdenes de expulsión. Me valí de todos los artificios necesarios para realizar un exorcismo: crucifijos, reliquias, agua bendita.

Mis días volvían poco a poco a la normalidad… Lo cotidiano pulverizaba todos sus rastros…Las obsesiones se desvanecían.

Me sentí liberada.

Finalmente había logrado dominar al demonio que me había poseído… o eso creí. Pensé que el tiempo se había encargado de rematarlo...

De pronto me subyugó de nuevo al clavar sobre mí, su mirada de buitre. Me apuntó con su dedo índice, que se alargaba transformándose en espuela de ave rapaz. Surcaba los rincones de mi mente y daba vueltas en espiral…

Yo, posesa reincidente, levitaba.

viernes, 28 de enero de 2011

Conjeturas…

Tal vez quiere revelar visos de la poesía que habita en su cabeza… Conmueve

Tal vez quiere plasmar matices de colores que nacen en sus entrañas… Brilla

Tal vez quiere silbar melodías  que  pulsan  en  su esencia …Hipnotiza

Tal vez quiere dejar huellas del fuego que arde en su alma… Abrasa

Tal vez quiere cautivar con su fuerza única… Seduce

Tal vez quiere decir… Besa





domingo, 23 de enero de 2011

Corazón


   Hubo un tiempo en el que palpitaba feliz…

   El corazón se sentía afortunado y agradecido porque la vida estaba hecha de savia roja como la rosa más pura. Podía sentir su movimiento al transformarse en una sonrisa que latía infinita.

   No supo el corazón en qué momento se heló su esencia, pero un día, se halló casi inmóvil envuelto en un hábito de fría escarcha. El mundo se volvió plomizo, pesado. Palpitaba manso entre gélidas pausas. Sangre grisácea se estancaba entre sístole y diástole… Agonizaba.

   De pronto vio una llama a lo lejos, quiso asirse a ella y salir del letargo en el que estaba suspendido. Ávido de sentir, comenzó a pulsar cada vez más fuerte para encontrar briosos torrentes de arrebato… de delirio… de frenesí.

  El corazón aprendió algo inesperado: La pasión no siempre es del color del júbilo y el gozo… muchas veces es azul como la melancolía, índigo como la nostalgia y añil como la tristeza.




jueves, 20 de enero de 2011

Nariz de payaso

     Todo lo que sentía por ti me lo arranqué del pecho, lo arrugué fuerte y lo amalgamé hasta formar una bola compacta.

     Distante observo a esa esfera perversa querer cobrar vida nuevamente. Intenta acercarse a mi oído para susurrarme cantos de sirenas y hechizarme con latidos y bosques de pinos…

     Pero yo sé que es una celada de ese ovillo fatal, para incrustarse en mi pensamiento como hierro para marcar reses.

     La bola me asecha, espera paciente un momento de debilidad para asaltarme, enquistarse y crecer a paso de tumor maligno.

     Lágrimas bajan por mi cara.

    Tomo la bola entre mis manos, le hundo mi dedo índice y la sumerjo en tinta roja.

    La coloco sobre mi nariz…

     En el espejo veo un payaso.


miércoles, 27 de octubre de 2010

El pequeño seductor.

Beatriz formaba parte del grupo de personas que conocían mis deseos de ser escritora, pero era de las pocas a las que había enviado parte del relato en el que trabajaba. En alguna oportunidad también le confesé ciertas frustraciones y miedos que hacían el camino al cumplimiento de mi sueño, harto difícil.

Como si fuese la reencarnación femenina de Sigmund Freud, sólo le tomó echar un vistazo, para entrelazar realidad, ficción, deseos y represiones, e hilar un diagnostico de los tormentos inconscientes que martillaban mi cabeza.

Desayunábamos juntas mientras en el otro extremo de la mesa, nuestros respectivos esposos le sacaban punta a la política del país. Su hijo Bruno, de ocho años de edad, me enseñaba su extraordinaria capacidad para el dibujo de mangas japonesas.

- ¡Bravo Bruno!… fenomenal - Aplaudí al pequeño por su maravillosa obra.

- ¿Bruno no le vas a dar un beso? - Preguntó Beatriz al chiquillo.

Sin alzar la vista Bruno sólo movió la cabeza de un lado a otro, en señal de negación. Su padre, contrariado ante el desplante, intervino:

- Hijo, ¿cómo le vas a negar un beso a una mujer bonita? ¿No te parece linda?- Bruno respondió con un contundente: -¡No!

Beatriz miró retadora a Bruno y con la pericia de una maestra veterana en el arte de usar psicología inversa, le dijo que si quería ser descortés y grosero, tendría que buscar otro plan, porque yo era la única mujer en el mundo a la que decirle que no era bella, era el cumplido más grande. Bruno soltó una carcajada y finalmente me dio un gran beso.

Al reflexionar sobre lo ocurrido, me di cuenta de lo cierta era la afirmación de Beatriz, y de lo mucho que me incomodaba el culto a la apariencia, pero sobre todo, que no existía para mí una cualidad o característica superlativa a la inteligencia.

Tiempo después leí en algún lado, que una de las reglas de la seducción del mismísimo Casanova, consistía en decirle a las mujeres hermosas que eran inteligentes, y a las inteligentes que eran hermosas.

El flashback fue instantáneo. No pude evitar recordar a Bruno, el pequeño seductor… ¿Será posible que siendo tan pequeño ejercitara su técnica?