— Mi nombre
es Julieta Buitrago, yo soy venezolana, y yo también soy parte del pueblo.
—¿Tienes
dinero para hacer mercado?
—Cada día me
cuesta más, y compro menos, pero si, si tengo.
—Entonces no
eres pueblo. Si no vas a Mercal, no eres pueblo.
—¿Cómo que
no soy pueblo? Yo también soy hija de esta patria. Yo quiero progresar,
construir país, prosperar. Quiero seguridad para mis hijos, quiero vivir en
democracia, quiero que las instituciones funcionen.
—¿Tienes
dinero para meter a tus hijos en colegios privados?
—Me gustaría
que tuvieran la oportunidad de una educación de primera sin tener que pagar,
pero en un colegio público sólo estarían expuestos a la coerción del régimen.
—Entonces
eres burguesa.
—¿Cómo se
atreve a llamarme burguesa? Me cuesta mucho trabajo darle a mis hijos una educación
integral. Es la única herencia que puedo dejarles.
—¿Tienes
casa propia? ¿Tienes carro? ¿Tienes visa americana?
—Con
muchísimo trabajo, sí, sí y sí
—Ya te lo
dije, no eres pueblo, perteneces a la burguesía rancia de este país.
—¿Cómo se
atreve a desconocerme como parte del pueblo?
—Fácil, si
tienes trabajo, casa, carro, educación, si no tienes razones para vestirte de
rojo, si el Estado no puede chantajearte para que agaches la cabeza, so pena de
quitarte las migajas que te dieron; si piensas por ti misma, si disientes, si
no crees en pajaritos preñados… entonces eres escuálida, oligarca, burguesita, majunche,
enemiga de la patria, y no, no eres parte del pueblo.
. .
. . .
Yo soy Julieta
Buitrago, venezolana, de este domicilio. Yo existo, yo soy hija de este país,
yo soy parte del pueblo. Venezuela me duele y nadie me va a quitar mis
derechos.





